miércoles, 3 de febrero de 2010

«POR EL OJO DE LA CERRADURA», Cía Falsaria de Indias en el Teatro Sierra de Aracena


Kala no entiende el mundo que le rodea. Y al revés. Kala es una niña distinta. Distinta por dentro y por fuera. O al revés... Kala tiene diez años, y está cada vez más sola. No hagas ruido: Ven, y mira por el ojo de la cerradura. Aquí dentro se gesta el futuro. Y el tiempo, en su vientre, guarda todo lo que dijimos y lo que nos callamos, lo que hicimos y lo que no. Todos nuestros errores. Para mañana. Pero mañana tal vez ya sea demasiado tarde...  Este espectáculo habla de lo difícil, de lo doloroso que es ser diferente en una sociedad que quiere entenderlo todo, que quiere etiquetarlo todo, y que no perdona la deserción. No hay lugar para el animal único en esta selva. Hablemos de tolerancia. De cómo, a veces, entre todos, creamos los monstruos que luego nos darán miedo...

El sábado 6 de enero en el Teatro de Aracena, a las 20:30 h, entradas 4 euros
POR EL OJO DE LA CERRADURA



Fuente (Extremadura al día) «La compañía Falsaria de Indias puso sobre el escenario el rechazo de la sociedad y la soledad de los que no piensan ni son como la mayoría, plasmando perfectamente el dolor del diferente. Hacen una exposición perfecta y realista de lo difícil y doloroso que puede resultar ser diferente en un mundo que tiende a etiquetarlo todo.

"Por el ojo de la cerradura" hace un llamamiento a la tolerancia y lo consigue, el público se emociona con el personaje de Kala, una niña que no le gustan las muñecas que se parecen a las niñas que la menosprecian en clase, por eso las modifica y las hace semejante a ella, quizá la sociedad no entiende su proceder pero ella sabe porque lo hace. Ella, en su mundo, intenta paliar el dolor y la soledad... y cada vez lo encuentra todo más insostenible. Es muy duro, como denuncia la obra, que Kala tenga que crearse un mundo interior y solitario para ella, para protegerse de los que la tratan como un bicho raro pero, como decía Llanos Campos, autora y actriz de la obra: "Muchas veces, a base de repetirle a los niños que son unos monstruos, los convertimos en ellos".

La idea de esta obra, según su autora, surgió a raíz de ver un documental sobre aquellos jóvenes que entraron en un instituto de Estados Unidos y mataron a compañeros y profesores: «Nadie dijo que estos chavales llevaban años recibiendo insultos; les decían mariquitas, bichos raros, mataos. Llegué a la conclusión de que vamos sembrando cosas que luego recoge la sociedad».