miércoles, 7 de julio de 2010

Qué lejos está la Sierra (por Manuel Moya)


Miércoles, 7 de julio de 2010 (Huelva INFORMACIÓN)

PURA NO-EXISTENCIA PERO NO CREAN QUE EL CASO DEL POETA JUAN DELGADO CONSTITUYE UNA EXCEPCIÓN


Qué lejos está la Sierra

El autor dice que él mismo llamó a la presidenta de la Diputación para pedirle que se publicaran las obras completas del poeta Juan Delgado, fallecido a primeros de mes

MANUEL MOYA

El pasado 9 de mayo fallecía el poeta Juan Delgado, víctima de una larga y dolorosa enfermedad. Durante los dos últimos años, desde la Asociación Literaria Huebra, a la que él pertenecía, y dado que el servicio de Publicaciones no se había planteado esa posibilidad per se, tratamos de llegar a un acuerdo con la Diputación para publicar sus obras completas. Durante este tiempo ha habido encuentros, promesas, conversaciones y llamadas de teléfono, sin resultado. Yo mismo llamé a la presidenta hace más de dos meses, pidiéndole una cita urgente, porque la salud de Juan Delgado empeoraba día por día y me temía que no llegábamos a tiempo de que él viera impresa su obra -lo que tanta ilusión le hacía-. Ni ella me devolvió la llamada ni yo volví a llamarla. No lo hice porque éste no era un acto de mendicidad sino de estricta justicia. Los artistas no somos mendigos, sino personas que trabajamos por la dignidad humana y en coherencia no queremos "favores", sino que exigimos justicia.Pero no crean que el caso del poeta Juan Delgado constituye una excepción. Los autores y artistas de la Sierra (y supongo que los de las demás comarcas montunas) estamos, por desgracia, acostumbrados a estos desplantes y a la pura no-existencia en la Diputación. No contamos para nada. Hagan números y verán que lo que le digo es cierto. ¿Ha habido alguna vez un miembro del jurado de las becas Vázquez Díaz procedente de la Sierra? ¿Cuántos ha habido en los premios JRJ o José Nogales? ¿Hay algún miembro de comités artísticos, editoriales, etc... procedente de la Sierra? ¿Se ha reunido su diputado de cultura en alguna ocasión con los artistas de esta comarca? ¿Podría el actual mencionar a un par de poetas, narradores, músicos, plásticos... que en la actualidad vivan en la Sierra? De sobra conozco la respuesta.

Probablemente se sorprendería de la calidad y de la cantidad de artistas y escritores que en la actualidad viven en esta comarca lejana y cuentan con consideración nacional o internacional. A lo mejor se sorprendería al leer sus currículos. Artistas que exponen y trabajan fuera de España, que editan y son traducidos a otros idiomas (como era el caso de Juan Delgado), que son invitados fuera y dentro del país. Acaso el quid de la cuestión estribe en que no llamamos a las puertas de sus despachos, ni extendemos la mano en busca de limosnas o prebendas. Somos invisibles porque estamos trabajando y no andamos con lisonjas. El caso de Juan Delgado, no es, por desgracia, un caso único. Él fue una víctima más de esta marginación, de esta exclusión. Jamás se lo invitó a ningún ciclo, jamás formó parte de jurados literarios... Juan no existía. En México o Chile sí, pero no en Huelva. Ya digo, no pasó sólo con él.

Pasó con el centenario de la muerte de José Nogales, que nadie celebró (Huebra y Aracena, sí), pasará el año que viene con el centenario del nacimiento de Jesús Arcensio. Los artistas y escritores de la Sierra seguiremos siendo ignorados sólo en Huelva (y no en Sevilla, y no en Córdoba y no en Málaga, y no en Madrid, Barcelona, Lugo, Teruel, Italia, Holanda, USA o Francia). Huelva es un lugar pequeño, insignificante, es cierto, pero nos duele. Sabemos que no podemos contar con la Diputación, sabemos que nadie vendrá nunca a reunirse con nosotros, sabemos que la sola mención de nuestros nombres produce urticarias y roer de dientes. Y lo más doloroso es que no creemos que esto cambie a corto o medio plazo. El centralismo cultural onubense más que un hecho es una putada para toda la cultura onubense y llega a causar vómitos. A nosotros nos consuela creer en el más alla... de Huelva.

Me duele utilizar el nombre de Juan para verter esta denuncia (que él compartía), pero la suya ha sido la gota que colma el vaso de la paciencia. Perdona, maestro, pero es que esto me ha tocado los mismisísimos.