jueves, 26 de marzo de 2009

PRESENTACIÓN EN GALAROZA DE «LA TIERRA NEGRA», de MANUEL MOYA

De verdad, que no es tontería ni obsesión ON, pero lo de el de Fuenteheridos, don Manuel Moya, no tiene parangón y esperemos tampoco tenga OFF... Ya sólo las invitaciones para cualesquiera de sus actos literarios o para cualesquiera de sus recitales poéticamente poéticos (¿o no?) son mayúsculamente MAYÚSCULAS...

Procedemos (por si sientes el más mínimo interés y te animas) a invitaros a través de sus propias letras a la presentación de su nuevo libro en Galaroza.

Ricorda:

viernes 27 de marzo
8 de la tarde
en el Salón Cultural (no en el de las Aguas, ojo) de Galaroza
PRESENTACIÓN DEL LIBRO: «LA TIERRA NEGRA», de MANUEL MOYA

El novelista caníbal (Capítulo I: Galaroza, mon amour.)

«Había una vez un tipo insoportablemente insoportable que daba la brasa a sus colegas cada vez que presentaba un libro. Los métodos eran cada cual más extrafalarios y perversos. Romances, fantasmadas, relatos, coacciones... no había nada que lo detuviese. Pero todo fue perdonable hasta que se le metió en la cabeza escribir una novela que tituló LA TIERRA NEGRA. Entonces es que ya se volvió literalmente majara y bombardeó a sus amigos con mensajes contradictorios y vitriólicos. Citaba a sus amigos en lugares inverosímiles. Que si un sitio, que si otro y para más inri se equivocaba de sitio, de hora, de todo y sus amigos, desesperados lo mismo se presentaban a las 8 de la tarde en un coso taurino, que quedaban citados bajo una palmera o en el mismísimo museo. Pero el tío nunca aparecía o si aparecía lo hacía con sicarios, como Rafael Vargas, Jaime Galbarro, Paco Huelva, Francis Vaz, matones de medio pelo que solían zurrar a los oyentes más díscolos y menos rumbosos o los incordiaban hasta que por narices tenían que compar docena y media de libros, centenares de pines, bufandas con la jeta del novelista, camisetas con el título de la novela, cajas de piñonates con sus iniciales, banderines vergonzantes y demás parafernalia.

Así las cosas, sus amigos mosqueados, decidieron unir sus fuerzas y hacerle comer de su propia medicina, para lo cual comenzaron a citarse a las 8 de la tarde en el Salón Cultural (no en el de las Aguas, ojo) de Galaroza para el viernes 27 de marzo, con el fin de amordazar o internar al amigo metido -eso decía él- a novelista y a aporfiador, que esta vez venía acompañado del secuaz de los secuaces, el perverso Vargas, ejecutor de versos y latines. Lo que ocurrió en el lugar y a la hora convenida es digno de memoria y que sólo contaremos en el siguiente capítulo.
De momento queda usted invitado al desenlace»... (Manuel Moya)